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Por qué nos cuesta tanto Tomar Decisiones

Neus Escoda M. "El Blog de Neus"
29 May 2018 BLOG_NUM_COMMENTS

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Los que ya tenemos unos años, nos gusta observar a las personas y además trabajamos ayudándolas, nos damos cuenta que hay miles de personas que su principal problema es la toma de decisiones:

-No sé si ir a correr o no

-No sé si comprarme este abrigo o no

-No sé si estudiar letras o números

-No sé si salir con María o con Carla

-No sé si comer carne o pescado

-No sé si cambiar de trabajo o seguir en este

-No sé si comprarme este coche o el otro

-Etcétera, etcétera, etcétera…

Todo son incertidumbres y dudas y cuando la toma de decisiones se refiere a cosas muy importantes como: comprarme una casa, cambiar de trabajo, o casarme, es lógica la indecisión, pero no por cosas que no tienen tanta importancia y que no afectan de forma dramática a nuestra vida….

 “Piensa que las decisiones que no tomes tú, las tomarán los otros por tí”

Muchas veces las cosas se solucionan solas y no has tenido que tomar ninguna decisión, pero en general nuestro día a día depende de pequeñas y grandes decisiones: ponerme este traje o el otro, peinarme con coleta o suelto, ponerme estos calcetines o los otros, ir por la autopista al trabajo o por la carretera, tomar café o mejor té…..

Consecuencias de no tomar nuestras propias decisiones:

-Confirmación de una baja autoestima: te das cuenta que no tienes la seguridad necesaria para tomar decisiones por muy simples que sean.

-Falta de control sobre tu propia vida: Por tanto si no tomas tus propias decisiones es muy posible que los demás las tomen por ti. A la hora de escoger película, al escoger el vestido que ponerte, al comprarte unos zapatos. O en el trabajo: quedarte más tiempo de lo previsto, hacer un trabajo que no te corresponde, etc.

-Hacer lo que los demás quieren y no lo que a ti te apetece: si haces lo que los demás deciden, seguramente no será lo que a ti te guste hacer…

-Sentirte inferior a los demás: todos estos puntos harán que te sientas inferior.

-Infelicidad tanto a nivel personal como profesional.

-Si no tomas tus propias decisiones no conseguirás ser libre: Cuando uno decide por sí mismo, siente que domina su vida y por tanto es libre de hacer y decir lo que le apetezca.

Qué debo valorar para tomar mis decisiones:

1-Descubrir cuál es tu objetivo o qué quieres conseguir: Cuando uno tiene claro su meta, es más fácil escoger qué le acercará a ella.

2Valora todas las opciones para alcanzarlo: Si tienes claro la meta, las opciones estarán muy clara y por tanto la decisión también.

3-Valora las probabilidades de cada opción que te llevarán a tu meta: Entre todas las opciones seguro que hay alguna o algunas que te acercarán más rápidamente a tu objetivo o al menos te lo facilitarán.

4-Escoge la mejor: Cuando lo tengas claro, escoge esa opción.

Cómo tomar la decisión correcta:

1-Elige qué y cuándo: Con un objetivo claro es más fácil saber qué escoger y que la decisión sea más rápida.

2-No seas tan exigente con tus decisiones: No seas tan perfeccionista con tus decisiones (a no ser que sea algo muy importante, escoger colegio para los niños, casarte, cambiar de trabajo) la gran mayoría de decisiones que tomas durante el día son mucho más sencillas y por tanto no es necesario que le dediques tanto tiempo en pensar en ellas. Voy a ese restaurante o al otro, cojo este tren o el siguiente, me quedo media hora más o ya terminaré el trabajo mañana, hago carne para cenar o mejor pescado…

3-Toma tus decisiones sin mirar atrás: Una vez decidido, no mires atrás, tu decisión ha sido la mejor que has tomado “a lo hecho, pecho” y ya está. (Evidentemente cuando no son cosas de vida o muerte)

4-Nunca compares tus decisiones: Si ya te has decidido, por qué te fijas en lo que ha decidido tu compañero de trabajo (el va a comer al otro restaurante, o el lleva corbata y yo no…) Y en el ámbito personal, mi amigo ha comprado este coche o se ha comprado una casa más grande, etc…

5-No te critiques o valores si tu decisión ha sido la acertada: Una vez tomada, no vuelvas a pensar en ella, ya está hecho y punto. Esas valoraciones posteriori son las que crean la inseguridad, no en el momento de tomarla.

6-Si eres menos exigente serás más rápido decidiendo: Cuando tomas una decisión de cierta importancia debes valorar todos los pros y los contras y es muy posible que hayan opciones malas, buenas, y muy buenas, pero no siempre debes exigirte a ti mismo tomar la más buena, están las buenas que aun no siendo las perfectas, tendrán igual resultado y el tiempo invertido será de la mitad. ¿Por qué insistes en tomar la decisión perfecta, si no existe?

7-No te compares con nadie, céntrate en lo que te hace feliz a ti y te satisface: Cuando debes tomar la decisión de: comprar una casa, un coche, un vestido, un bolso, una batidora, muchas de las personas a las que les cuesta hacerlo, acostumbran a comparar con sus amistades, familia y compañeros de trabajo la decisión que en un momento dado tomaron ellos…

Eso no tan solo hace que te estreses más y crea más presión, sino que encima no puedes compararte a nadie porque cada uno hace el camino de la vida con sus propios zapatos. Con lo que tu no tienes la misma cuenta corriente que tu amiga, ni tienes el mismo cuerpo, ni sois tanta gente para comprar ese coche tan grande, ni te gusta mucho cocinar, por lo que con una batidora sencilla iras sobrada en tu cocina.

RESUMIENDO: “Toma tus propias decisiones, no te compares con nadie y una vez tomada olvídate de ella y a por otra cosa”

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