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10 tips para disfrutar viajando sola

Diana P. Morales Más vale ciento volando
24 Jun 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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4. APRENDE LO BÁSICO DEL IDIOMA

Conocer algunas palabras básicas del idioma del lugar al que viajas (ya sea Noruega, Italia o Galiza) es algo que te va a abrir muchas puertas. Todavía recuerdo la alegría de los rostros de los dependientes en Praga cuando yo llegaba y les saludaba con un "Dobry Den" (buenos días) y les contestaba "Djekuji moc" (muchas gracias). "Por favor", "Perdón", "hasta luego", "encantada"... son 5 ó 10 expresiones que no te va a costar mucho aprender y que después te van a venir muy bien. Aunque solo sea para que los dependientes y los lugareños te miren con simpatía.

5. SONRÍE

Otro abrepuertas natural, quizá el mayor que existe. Comenzar con una sonrisa una conversación, una petición (o una queja) cambia todo el paradigma de la conversación y te da muchas más oportunidades de recibir también una respuesta amable y simpática. Recuerda que, como homo sapiens, seguimos siendo parte del reino animal y, como tales, nos ponemos automáticamente a la defensiva cuando nos sentimos atacados o en peligro. Y también el miedo o la extrema prudencia desatan desconfianza en tu interlocutor.

En cambio, comenzar a hablar con alguien con un semblante alegre y sereno provoca confianza y relaja. No tengo espacio aquí para contar cuántas veces me he acercado sonriendo a alguien y se ha ofrecido instantáneamente a ayudarme o a darme información, incluso sin que yo la pidiera. Sonreír a menudo te puede cambiar el viaje. Y, si me apuras, quizá hasta la vida.

6. APÚNTATE A UN TOUR O CURSO DE UN DÍA

Prueba a hacer turismo activo. En lugar de limitarte a pasear y visitar museos y lugares, infórmate antes de ir de diferentes cursos, excursiones o tours disponibles. Los hay desde paseos en bicicleta por la ciudad o por los alrededores, excursiones a pueblos vecinos, cursos de idiomas exprés o incluso de cocina. Yo me apunté a un curso exprés para aprender a hacer pizza cuando viajé a la Toscana. ¡Muy divertido!

Además, en esas actividades puedes también contactar con otra gente que está de viaje y hacer amigos o colegas para una actividad posterior. Es, además, una manera diferente y atractiva de acercarse al lugar y a sus costumbres.

7. PASEA SIN GUÍA, EXPLORA.

Uno de mis días en Florencia me dejé mi guía de la ciudad en casa, así que me dediqué a vagabundear por las calles sin rumbo fijo. Me sentí como la heroína de una película de James Ivory (o de un libro de E. M. Forster) como "Una habitación con vistas" ;-) Fue divertido e inesperado.

Eso sí, recuerda el tip #3: sé prudente. Limítate a zonas que sepas más o menos por dónde están y, si te alejas demasiado, pregunta. Se trata de fluir y dejarse llevar, no de terminar por la noche en la zona sur del barrio de Brixton en Londres.

8. ESTATE ABIERTA A LO QUE TE PROPONGAN

Como estás viendo, en este post quiero hacer hincapié justo en lo contrario de otros artículos similares que encontrarás en la red y que enfatizan la seguridad. Sí, seamos prudentes, pero disfrutemos el viaje plenamente. Se puede fluir y ser espontánea sin prácticamente ningún riesgo.

En Lisboa, por ejemplo, un amigo del dueño del piso que yo había alquilado me recogió en la estación y, más tarde, me invitó a comer a su casa con su familia. Dije sí y ¡qué buena idea! ¿Cómo, si no, iba a conocer las costumbres y comidas reales del lugar? Es posible también que alguien que conozcas te invite a alguna excursión, a salir, a tomar algo. Anímate.

Basta con tomar alguna precaución como, por ejemplo, agregarle a facebook o al wassap: si te da sus datos, esa persona ya sabe que le tienes localizado y seguramente es de fiar. Y si quieres quedarte más tranquila aún, puedes mandarle un mensaje a alguna amiga diciendo que vas a estar con esa persona; e incluso se lo puedes decir a él/ella. En cualquier caso, si la persona no te inspira confianza o notas algo raro, deja pasar la invitación, por supuesto. Se trata de que lo pases bien.

Ah, y, por supuesto, siempre tienes derecho a decir "no" si alguien se te acerca y no quieres hablar con él o si te proponen algún plan que no te convence. Basta con que seas firme ("Muchas gracias, pero no") y te alejes un poco y seguramente esa persona se retirará. Si no te sientes segura, es lo mejor. 

Lo dicho, diviértete siendo prudente, pero no miedosa.


9. APAGA EL MÓVIL DE VEZ EN CUANDO

En esos momentos en los que te encuentras sola en un lugar lejano la tentación de conectarse al móvil, chatear, hacerte selfies o mirar el facebook para distraerte es muy grande. Por eso te animo a que lo desconectes (al menos internet) durante el día. Precisamente una de las mejores experiencias que vas a tener viajando sola es la increíble sensación de estar totalmente presente en ese lugar.

Cuando viajas con pareja o amigos, normalmente una está distraída, charlando de esto y aquello, muchas veces incluso sobre temas relacionados con la casa, con el trabajo y con esa rutina que, precisamente, queríamos dejar atrás. En cambio, al viajar sola, no tienes distracciones.

Si estás en el tren, y no hay nadie con quien hablar, vas a prestar toda tu atención al paisaje, lo mismo si paseas sin compañía; si comes sola, vas a disfrutar cada bocado como nunca. Olores, sabores y sonidos se te van a presentar en todo su esplendor y tienes la oportunidad de disfrutar de ellos plenamente.

Esa es otra razón por la que viajar sola es una experiencia única e incluso mágica: es la única manera en la que vas a vivir ese país, esos lugares, esas sensaciones al completo. ¡Déjate llevar! Por supuesto, puedes -y hasta debes- llevar libros, cámaras de fotos, un kindle o el móvil o tablet... pero resérvalos para momentos muy concretos. No te distraigas con ellos la mayor parte del día y VIVE.

10. CADA DÍA ES NUEVO: ESPERA LO MEJOR

Quizá tengas alguna experiencia menos agradable durante el viaje: puede ser que pierdas un tren, que no encuentres el sitio que buscabas, que llueva algún día o que el hotel o apartamento no esté a la altura de tus expectativas.

No dejes que eso te amargue el resto del viaje.

Relativízalo. Sólo es un pequeño inconveniente y seguro que no es tan importante. ¿El hotel no es como esperabas? Bueno, después de todo, no vas a pasar mucho tiempo en él, ¿verdad? Intenta solucionar lo que puedas amablemente con el gerente, pero no te pases todas las vacaciones pensando en ello. Y cuando hables con tu famiilia o amigos, no te centres en lo negativo: haz al contrario, cuéntales lo bueno, de esa forma tú también verás que, en realidad, hay muchísimas cosas fantásticas de las que disfrutar. ¡Estás de vacaciones, descansando y conociendo un lugar diferente! 

Piensa en todas las horas y los momentos que te quedan de viaje y busca disfrutarlos al máximo. Cada día, cada hora, es nueva, reluciente y está llena de posibilidades. Espera lo mejor. Es la fórmula mágica para que suceda ;-)

ENLACES

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BLOGS DE MUJERES VIAJERAS

 

 

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