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No esperes para ser feliz

Judit Izquierdo Psicología femenina en la empresa
30 Jun 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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En la sociedad actual, estamos fomentando desde mi punto de vista una tendencia peligrosa al postergar nuestra felicidad.

Y el punto negativo, a mi parecer, no solo es esa intencionada procastinación, sino que estamos asociando el bienestar en muchas ocasiones a cuestiones materiales, a la tenencia de cosas y en última instancia a lo que innegablemente NO DEPENDE DE NOSOTROS.

Este doble peligro nos lleva a vivir en un eterno inconformismo y sensación de falta de felicidad, puesto que la “cosa” que nos la dará todavía no está completa y quizá al que hemos nombrado encargado de darnos la felicidad, no va a hacerlo o ni si quiera puede hacerlo.

Cuántas veces hemos pensado en lo bien que nos irían las cosas cuando consiguiéramos un aumento de sueldo, cuando consiguiéramos un buen trabajo, cuando tuviéramos más tiempo para nosotros mismos, cuando tuviéramos tiempo para la familia y los amigos…

Un sueldo que no está completamente bajo nuestro control, o un puesto que no es la realidad actual. Lo que nos deja con una sensación de impotencia peligrosamente frustrante.

Y un tiempo, que si bien podría depender de nosotros si alteráramos el orden de nuestras prioridades, lo vivimos con sensación de descontrol porque hemos puesto fuera de nosotros el uso del mismo.

Cuántas veces hemos deseado que lo malo pasase pronto para, y “esta vez sí” (eso creíamos todas las veces…) iba a ser la vez que de verdad íbamos a empezar a disfrutar de la vida…

Cuando la vida en sí misma es así, un todo, con sus momentos fáciles y los que no lo son tanto, algo que no podemos ocultar, ni negar. Un devenir constante que no podemos, ni debemos frenar. Pero sí podemos aprender a gestionar de una forma más exitosa y saludable todo lo que va aconteciendo en nuestra vida.

Y eso sí depende de nosotros, no las cosas, pero sí lo que hacemos con ellas. Lo que nos da las riendas de nuestra existencia y con ello la felicidad asociada.

Cuántas veces hemos creído que las cosas estaban a punto de cambiar y luego no lo hacían… por supuesto, según nuestros deseos a mejor y nos hemos esperado a disfrutar cuando ya todo estuviera en orden.

Todas esas veces hemos dejado que la vida siguiera pasando y no poníamos el remedio que cambiara las cosas. Todas esas veces hemos dejado pasar la oportunidad de ponernos a disfrutar de la vida y todas esas veces hemos dejado de lado la oportunidad de ser felices.

 A lo largo del tiempo hay una cosa que cada vez queda más clara, el tiempo no va a volver, la vida no va a dejar de pasar, las oportunidades no nos van a esperar y todo ese tiempo que no aprovechamos se pasa sin que nos demos cuenta,

¿Pero sabes que todo ese tiempo lo podríamos invertir en nosotros? ¿sabes que si de verdad quieres puedes aprender a disfrutar de él? ¿sabes que si te lo propones no tienes que esperarte a ser feliz?

 Mi propuesta: no te esperes para ser feliz.

 Si echas la vista a tras podrías encontrar un montón de momentos que no aprovechaste, un montón de vivencias que no terminaste de disfrutar, un montón de sentimientos que no te atreviste a sentir

¿Sabes que eso ya no lo puedes cambiar?

Mi pensamiento diario: no esperarme para ser feliz.

Si de todo ese tiempo pasado podemos aprender algo es precisamente la dureza de la idea, el tiempo no va a volver, lo que ya fue, así se queda.

Habrá días mejores y peores, días de dudas, miedo y confusión, pero todos ellos son buenos para intentar ser feliz, para avanzar, aprender, experimentar… y en definitiva para vivir.

Mi aprendizaje: no me esperaré para ser feliz.

Este artículo es una colaboración de la psicóloga Vanessa Gallega de Marcos. Contáctala en su web www.vgdemarcos.com

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