Soluciones y ejemplos de las disputas más habituales en el trabajo

Jueves, 13 Febrero 2020

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¿Cómo resolver los conflictos laborales actuales? ¿Qué tipos o ejemplos de conflictos laborales son los más comunes? Trabajamos con otras personas cuya historia, experiencia, expectativas y emociones difieren de los nuestros. Los conflictos son inevitables en cualquier relación y, a lo largo de nuestra vida profesional, tendremos que gestionar estas situaciones con nuestros compañeros, nuestros responsables y nuestros subordinados.

Soluciones generales a los conflictos laborales actuales

1. Encuentra la causa: ¿Dónde se ha originado el conflicto? ¿Una divergencia de opinión, una rivalidad en algún aspecto, una exigencia desmedida e injustificada por parte de tu responsable…? Un buen diagnóstico es fundamental para llegar al fondo del asunto y resolverlo de raíz.

2. Involucra en la resolución a todas las personas a las que afecte. Valora si el conflicto podría tener consecuencias para el trabajo o para otros compañeros, o si hay personas que podrían, desde su opinión y experiencia, contribuir a resolverlo.

3. Plantea la conversación. Ningún conflicto se resuelve sin hablar. Para que esta conversación sea un éxito te recomendamos:

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- Sé honesta. Explicar lo que piensas o sientes a alguien que está en desacuerdo contigo no es fácil. Sin embargo, si no eres sincera se notará y el esfuerzo no servirá para nada. Sé correcta pero clara; expón tu punto de vista. Prepara la conversación y el enfoque con antelación para encontrar el tono adecuado.

- Separa lo profesional y lo personal. Conflicto no es confrontación: poner a la otra persona más a la defensiva va contra tu objetivo. Evita la afrenta personal.

- Trabaja desde las emociones. Somos personas: en la base de cualquier conflicto siempre hay alguna emoción. Puede que tú o la otra persona os sintáis atacados, ofendidos, inseguros, amenazados… Entiende primero cómo te sientes; explícalo y esfuérzate por comprender al otro. Si lográis llegar al fondo del asunto, podrías llevarte la grata sorpresa de que todo sea más fácil de resolver de lo que creías.

Tipos y ejemplos de los conflictos laborales más comunes

A veces, el conflicto se vuelve personal. Es más difícil de resolver, pero siempre puedes intentar hacer la situación más llevadera.

- Con un compañero: Si el problema es con un compañero y no tenéis más remedio que trabajar juntos, podrías abordarlo con algo como: “Estamos tensos y creo que no es bueno para ti ni para mí. ¿Te parece que hablemos para ver por qué pasa esto y buscar alguna forma de trabajar mejor juntos?”. Este arranque relaja las defensas del otro y le abre a escuchar.

- Con tu jefe: Si el problema es con tu responsable, el enfoque es similar pero necesitarás más delicadeza. Si la situación no se resuelve y, especialmente, si se convierte en acoso, tendrás que escalarlo o hablar con Recursos Humanos, pero nunca antes de haber intentado hablar con tu jefe.

Plantea que resolver el conflicto no sólo es bueno para ti, sino también para la empresa; que la situación actual es perjudicial para todos. Di que te gustaría poder trabajar y aportar todo lo que sabes, que en esta situación se te hace muy difícil y que, como no puedes resolverlo tú solo, pides ayuda. Puedes empezar con la verdad: “Me cuesta plantear esta conversación, pero creo que es bueno que hablemos porque este conflicto nos está frenando…/ que lo resolvamos para que no afecte…/ que lo mejor para todos es hablar y ver soluciones…”.

¿Y si el problema se acentúa?

Para que un conflicto laboral se resuelva tiene que haber voluntad por las dos partes. Los consejos anteriores ayudan a fomentar esa voluntad bilateral de aclarar o, al menos, suavizar una situación. Pero, a veces, te ocurrirá que la otra parte se enrocará en su punto de vista sin ceder en nada ni corresponder a tu enfoque abierto y honesto.

Ahí, poco puedes hacer. Si es un compañero, sólo podrás tratar de evitar el enfrentamiento, sin permitir que te desacrediten o te falten al respeto. Si se trata de tu responsable, antes de cambiar de trabajo puedes pedir un cambio de unidad: puedes proponérselo a tu jefe como una posible solución para ambos. A nadie le gusta vivir en conflicto: podría, incluso, ayudarte a promover ese cambio.

Los conflictos son parte de la vida. Afrontarlos de forma constructiva y encontrar vías para que no se enquisten te ayudará a alcanzar tus objetivos y a vivir mejor, contigo misma y con los demás.

maria-traver-andujarPor María Traver, Senior Researcher en TNS
Linkedin: María Tráver

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