Sobrevivir a la tecnología

Viernes, 27 Septiembre 2019

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Actualmente, vivimos una revolución tecnológica de cuyo alcance no estoy segura de que seamos del todo conscientes: cuando nos paramos a pensar en cómo el progreso tecnológico ha cambiado nuestro comportamiento y mejorado nuestras vidas en sólo cinco o diez años, y en las implicaciones que tendrá para nosotros en un futuro próximo, la cabeza nos da vueltas. Concretamente en el campo de la salud, la tecnología abre todo un abanico de posibilidades para el tratamiento de muchas dolencias, así como en la relación entre pacientes y médicos: teleatención, seguimiento de enfermedades y tratamientos mediante dispositivos de recogida de datos biométricos, por citar sólo dos ejemplos.

No obstante, cuando se habla de la relación entre innovación y salud, con frecuencia lo que nos viene a la mente son los riesgos inherentes a la tecnología: adicción al móvil y a las redes sociales, insomnio, menor frecuencia y calidad en el contacto personal, pérdida de privacidad, déficit de atención, obesidad, sedentarismo, exposición a radiación, problemas de salud visual y auditiva, infertilidad, trastornos musculoesqueléticos, ansiedad, síndrome de sensibilidad química... Todos estos riesgos son reales. ¿Debemos, entonces, renunciar a la tecnología para preservar nuestra salud? Mi respuesta es un rotundo no. Cualquier actividad (hasta las que a priori son sanas o inocuas, como beber agua o dormir) tiene efectos nocivos sobre la salud si se practica en exceso. Las cosas están bien inventadas; lo que es bueno o malo es el uso que les damos. Como defensora que soy de las nuevas tecnologías y sus infinitas posibilidades, creo que lo que debemos hacer es conocer estos riesgos y gestionarlos con responsabilidad.

Algunas ideas para disfrutar de la tecnología sin dañar nuestra salud son:

Desconéctate cuando sea posible

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Olvídate el móvil en casa de vez en cuando (si vas a hacer una salida breve, si tu pareja ya lleva el suyo...). De este modo limitas la sobreexposición y evitas la tentación. En esto, como en tantas otras cosas en la vida, no se trata de blanco o negro sino de hallar un equilibrio.

Date de baja de listas y desactiva notificaciones

El componente adictivo de las nuevas tecnologías lo genera en gran medida la activación que ese numerito rojo (que, además, va creciendo si no lo atiendes) produce en el cerebro y nos provoca ese irresistible impulso de saber qué nos estamos perdiendo y la desazón de tener algo pendiente. Lo cierto es que sólo deberíamos recibir emails o tener notificaciones activadas para temas muy concretos o para aquello que de verdad es importante, y que casi todo puede esperar a que lo revises de un tirón cuando a ti te venga bien.

Ten un propósito

Las redes sociales o chatear con amigos es un pasatiempo agradable y no tiene nada de malo, pero si nos dejamos arrastrar por la deriva del entretenimiento, se nos puede ir de las manos. Como norma, acude a las redes sociales con un propósito, no las utilices sistemáticamente como el recurso fácil para matar el rato.

Gestiona tu tiempo

Establece periodos durante el día o la semana en los que mantenerte al margen del móvil o de las redes sociales, y controla el tiempo que dedicas a estas actividades. Actualmente casi todas las aplicaciones y dispositivos cuentan con una función para que puedas llevar a cabo este seguimiento. Revisa tu actividad online y, después del susto que probablemente te lleves (el que nos llevamos más o menos todos) proponte un objetivo de reducirla en una cierta proporción. Igualmente, observa cómo cambia tu uso a lo largo del día para, en lo posible, ajustar esos ratos de conexión a momentos más improductivos o en los que no puedes hacer otras cosas.

Protégete

Desde el tipo y volumen de los auriculares, hasta los filtros de pantalla, pasando por evitar llevar el móvil en el bolsillo del pantalón si eres hombre (las ondas podrían afectar negativamente al esperma)... Abandona el móvil un rato antes de acostarte para conciliar mejor el sueño; no lo uses como despertador (de nuevo, las ondas) y por la mañana, al despertarte, no lo mires hasta pasados unos minutos, cuando tus ojos se hayan acostumbrado de nuevo a la luz.

Rétate

Introduce en tu rutina "aficiones offline": actividades incompatibles con el uso de dispositivos (la mayoría de las actividades deportivas, artísticas, creativas lo son, y quedar con amigos debería serlo) y ponte objetivos divertidos: ¿Te has propuesto alguna vez conseguir que la batería de tu móvil te dure dos días completos? ¿Has hecho alguna vez "los tres días offline" y comprobado cómo cambia tu percepción cuando tu mente no está constantemente estimulada y absorbida en una sucesión vertiginosa de noticias y publicaciones?

Conoce los riesgos

Estar informado te permitirá acudir a tu médico para hacerte chequeos, identificar cuando una molestia o trastorno puede estar relacionado con tu uso de la tecnología o exposición a la misma, y conocer formas de mitigar los efectos negativos.

Estas son sólo algunas ideas; la aplicación concreta a tu caso dependerá de tus circunstancias personales y familiares, profesión, estilo de vida... En todo caso, la idea que hay detrás de todo esto es que no puedes ceder las riendas de tu salud y de tu vida: debes ser tú quien gestione tu tecnología, y no al revés.

Por otro lado, la innovación es mucho más que tecnología. La innovación es inherente al ser humano: es deseo de crecer, es creatividad y juego; es soñar con hacer posible un mundo que sólo vemos en nuestra imaginación.

La innovación tecnológica ya está aquí: ¿de qué otras formas innovas tú para hacer tu vida mejor?

No es sólo tecnología, sino nuevos enfoques. gestión de empresas, recursos humanos, cultura, modelos laborales, espacios físicos, técnicas (mindfulness)...

No es sólo físico, sino también mental y emocional: ergonomía pero también cómo prevenir el estrés, el burnout...

No sólo medirnos a nosotros mismos con apps y Smart devices sino usarlos para comunicar con nuestros médicos: atención primaria.

No sólo en el trabajo sino también en el hogar: Smart homes, purificadores de aire, detectores de fugas, coches conectados...

Atención especial a discapacitados/ tercera edad: gps...

Tecnología en hospitales

Impacto en rapidez y calidad de atención y en reducción de costes.

 

maria-traver-andujarPor María Traver, Senior Researcher en TNS
Linkedin: María Tráver
 
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