Elisa Lacambra, emprendedora: “A los emprendedores les aconsejo que nunca se rindan”

Lunes, 14 Abril 2014

1404-ent-elisa-lacambra-emprendedoraElisa Lacambra, con 80 años, es un ejemplo de mujer emprendedora. Con 18 años entró a trabajar con Carmen Mir, su suegra, quien fundó la firma de alta costura "Carmen Mir". La marca llegaría a las más altas cotas del mundo del diseño y la moda en España, convirtiéndose en una de las pioneras de esta industria en nuestro país.

Elisa Lacambra siempre estuvo a su lado, en la sombra, pero con una enorme fidelidad y también talento, ya que muchos de los diseños "Carmen Mir" salieron de ella.

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Ambas, en las décadas de los 60 y 70 fueron ya importantísimas emprendedoras y empresarias. Viajaron por medio mundo, exportaron a varios países y vendieron sus modelos a Sachs y Bergdorf Goodman de New York, y también en los Ángeles y Houston.

WOMENALIA.- ¿Cómo fue ser una mujer emprendedora en los años 60 y 70 en España?

Elisa Lacambra.- En esos años fue un poco complicado, veníamos de unos momentos difíciles en que las mujeres no estaban acostumbradas a trabajar fuera de casa y tampoco estaba bien visto ya que la mujer tenía que cuidar de los niños, y los negocios era cuestión de hombres.

W.- ¿Se encontraron con muchos obstáculos?

E.L.- Bueno yo en principio tuve suerte. Fui a trabajar en una empresa familiar que se dedicaba a la Alta Costura como era "Carmen Mir", me encontré muy arropada por ellos. Fue con mi suegra (Carmen Mir) que era una mujer muy emprendedora y luchadora, así que enseguida congeniamos y emprendimos el camino de hacer una Alta Costura internacional.

W.- ¿Con qué apoyos contaron?

La ilusión, el trabajo y las ganas de ser fueron las claves del éxito de la firma Carmen Mir

E.L.- De apoyos tuvimos pocos, nos lo hicimos nosotros. Primero mi suegra tuvo que luchar mucho ya que hasta ese momento había pocas mujeres, la mayoría eran hombres, y las dos juntas conseguimos viajar al extranjero y presentar nuestras colecciones de Alta Costura dejando de ser "modistas" (que no era muy bien considerado) a pasar a ser creadoras de moda y, más tarde, diseñadoras.

W.- Con tan solo 18 años comenzó a trabajar en la firma de moda de la que su suegra fue la fundadora y poco a poco se fue convirtiendo en su mano derecha. ¿Cómo logró que Carmen Mir confiara plenamente en usted?

E.L.- Le gustó mi manera de ser, y entonces me enseñó que tenía que pasar por todos los pasos: primero empezar a coser, patronaje, atender a clientas, empezar a diseñar modelos.... Me fue observando y creo que vió que tenia cualidades, confió en mí y me animó a hacer algunas cosas que en un principio a mi me apuraban pero que con su ayuda lo conseguí.

W.- ¿Cuáles fueron las claves del éxito de la firma "Carmen Mir"?

E.L.- La ilusión, el trabajo y las ganas de ser.

W.- ¿En qué se inspiraban para crear sus colecciones? ¿Tenían otras mujeres referentes?

E.L.- En aquellos tiempos viajábamos mucho a París a ver colecciones, museos o simplemente ver la gente elegante de sus calles, ver otro mundo. Con todo ello en nuestra cabeza, al llegar a España las plasmábamos en nuestros diseños a nuestra forma.

W.- Por su trabajo, tuvieron que viajar constantemente, ¿Tiene alguna anécdota de esos viajes que recuerde especialmente?

E.L.- Me acuerdo de las primeras veces que viajaba a París e íbamos a ver la colección de Christian Dior. Para mí fue un sueño, pero me impresionó que en el momento de entrar a la casa Dior, en la puerta paró un Rolls blanco, precioso, y yo con mi curiosidad quería ver quién iba a bajar del coche y era una bailarina que en aquel entonces era famosísima, Lumina Cherina. Iba tan elegante, toda de blanco, con un turbante, con su abrigo y dos perritos blancos, el chofer abriéndole la puerta... y fumando con una boquilla que nos quedamos admirándola entusiasmadas...Entró en Dior y estaba en el desfile en primera fila. ¡Aquella colección fue una maravilla!

W.- En la segunda mitad de los años 70 llegó una crisis económica que afectó a la marca, pero usted consiguió con su trabajo combatirla, ¿Cómo lo logró?

E.L.- Fueron momentos muy difíciles porque veníamos de una época dorada de la moda, sin competencia de marcas extranjeras y tuvimos que pensar en hacer un cambio ya que la Alta Costura era difícil de mantener, las clientas cambiaron su forma de comprar querían comprar ya las cosas acabadas y más económicas y es cuando decidimos empezar a hacer el prêt-á-porter sin dejar de hacer Alta Costura para aquellas clientas que aún nos pedían esos trajes exclusivos.

El prêt-á-porter empezamos haciéndolo nosotros en nuestros talleres, pero nos dimos cuenta de que no podía ser ya que nosotros estábamos acostumbrados a otra manera de coser y de producir. Fue entonces cuando nos asociamos con una empresa que ya fabricaba prêt-á-porter y que quería encontrar una marca de renombre, así pues nosotros hacíamos los diseños y prototipos y ellos nos pagaban un royalty.

W.- Si no se hubiese dedicado al sector de la moda, ¿a qué le hubiese gustado dedicarse?

E.L.- A la decoración, las flores, la jardinería... todo lo que sea creativo me gusta. Soy imaginativa y creativa.

W.- Como ejemplo de emprendedora, ¿Qué consejo le daría a otras mujeres que están pensando en emprender?

E.L.- Que sigan luchando, que no se rindan, que pongan todo su entusiasmo y su ilusión, aunque al principio sea duro. Que le pongan interés y, que si valen para el trabajo que tienen que hacer, seguro que lo lograrán.


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