
Aprender a conectar mejor es posible. Trábajo con la Huella Empresa Femenina by Katia Medeles
Estamos más conectadas que nunca. Tenemos cientos de contactos en LinkedIn, participamos en eventos, intercambiamos teléfonos, seguimos a nuevas personas y ampliamos constantemente nuestra red profesional.
Pero ¿cuántas de esas relaciones llegan a convertirse en conexiones de verdad?
Esta es una de las preguntas de las que parte Katia Medeles, CEO y creadora de Emoción Lab y creadora de La Huella Empresarial Femenina, para plantearnos una forma diferente de entender las relaciones profesionales.
Una en la que, antes de preguntarnos qué hace la persona que tenemos delante, nos demos la oportunidad de descubrir quién es.

¿Quién es Katia Medeles?
Katia Medeles es la CEO y creadora de Emoción Lab, un proyecto que parte de una idea aparentemente sencilla, pero que muchas veces olvidamos en nuestro día a día profesional: detrás de cada empresa, cada cargo y cada proyecto siempre hay una persona.
También es la creadora de La Huella Empresarial Femenina, una experiencia diseñada para que empresarias, emprendedoras y profesionales puedan relacionarse desde un lugar diferente.
Su filosofía se resume en tres palabras:
Siente. Conecta. Transforma.
Y precisamente la conexión es uno de los conceptos centrales de su forma de entender las relaciones humanas y profesionales.
Porque para Katia conocer a alguien no significa necesariamente haber conectado con esa persona.
Podemos salir de un evento con decenas de nuevos nombres en nuestra agenda y, sin embargo, no haber construido ninguna relación significativa.
Detrás de cada profesión hay una mujer
Cuando llegamos a un encuentro profesional solemos presentarnos a través de nuestro trabajo.
“Soy directora.”
“Soy emprendedora.”
“Trabajo en…”
“Estoy desarrollando…”
“Busco…”
Es lógico. El contexto profesional nos lleva a explicar rápidamente quiénes somos a través de aquello que hacemos.
Pero la reflexión que propone Katia va un paso más allá.
Detrás de esa directora, esa empresaria, esa consultora o esa emprendedora existe también una mujer.
Una mujer con una historia.
Con decisiones difíciles.
Con etapas de incertidumbre.
Con momentos en los que ha tenido miedo.
Con éxitos, pero también con aprendizajes, dudas y momentos en los que ha tenido que volver a empezar.
Y cuando dejamos de relacionarnos únicamente desde nuestros cargos y empezamos a reconocernos también desde ahí, la conversación cambia.
Quizá, además de preguntar:
“¿A qué te dedicas?”
deberíamos empezar a preguntarnos:
“¿Quién eres detrás de lo que haces?”
Para conectar con otras personas, primero tenemos que volver a nosotras
Pero existe un paso anterior.
Antes de conectar realmente con quienes tenemos delante, necesitamos ser capaces de conectar con nosotras mismas.
Y eso, en un día a día lleno de decisiones, objetivos, responsabilidades, reuniones, mensajes y tareas pendientes, no siempre resulta sencillo.
¿Cuánto hace que no paras realmente?
¿Cuánto hace que no bajas el ruido durante unas horas?
¿Cuánto hace que no piensas en quién eres más allá de tus resultados profesionales?
Porque cuidar nuestro bienestar no significa únicamente descansar cuando ya no podemos más.
También significa crear espacios para escucharnos antes de llegar a ese punto.
Parar.
Respirar.
Reconocer todo lo que hemos recorrido.
Volver a nuestro presente.
Y recordar que somos mucho más que nuestro cargo, nuestra agenda o nuestros resultados.
Como plantea Katia, cuando una mujer está conectada consigo misma también cambia la manera en la que entra en una sala, escucha, habla, se relaciona y lidera.
Y cambia, por tanto, el tipo de relaciones que construye.

Tal vez no necesitamos conocer a más personas
En un entorno profesional en el que parece que debemos estar constantemente ampliando nuestra red, quizá exista otra posibilidad.
Mirar mejor a las personas que ya tenemos delante.
Escuchar más.
Estar presentes.
Relacionarnos con mayor autenticidad.
Generar conversaciones en las que no sintamos constantemente la necesidad de demostrar lo que sabemos, lo que hemos conseguido o lo que podemos ofrecer.
Porque detrás de una colaboración, una recomendación, una alianza o una oportunidad profesional suele existir algo anterior:
confianza.
Y la confianza difícilmente aparece simplemente por intercambiar una tarjeta o conectar en LinkedIn.
Se construye cuando sentimos que la otra persona realmente nos escucha, cuando encontramos valores compartidos y cuando podemos mostrarnos desde un lugar más humano.
De esta reflexión nace La Huella Empresarial Femenina
Precisamente desde esta forma de entender las relaciones nace La Huella Empresarial Femenina, una experiencia creada por Katia Medeles y Emoción Lab para mujeres empresarias, emprendedoras y profesionales.
Una propuesta que invita a hacer algo poco habitual en un evento profesional:
antes de hablar de negocios, parar.
Parar para respirar.
Para conectar con nuestra historia.
Para reconocer el camino recorrido.
Para escucharnos.
Y después, encontrarnos con otras mujeres desde un lugar diferente.
La intención no es eliminar el networking ni crear simplemente otro evento en el que ampliar nuestra agenda.
Es incorporar algo que muchas veces dejamos fuera de esos espacios:
la conexión que existe antes del contacto.
Porque quizá una buena relación profesional no comienza cuando intercambiamos nuestros datos.
Quizá empieza mucho antes.
Cuando escuchamos.
Cuando reconocemos a la persona que tenemos delante.
Cuando dejamos de fijarnos únicamente en lo que hace y empezamos a interesarnos también por quién es.
Una experiencia para parar, conectar y volver a ti
La Huella Empresarial Femenina propone precisamente ese espacio.
Unas horas para salir de la velocidad cotidiana, conectar contigo misma y compartir la experiencia con otras mujeres que también están construyendo empresas, proyectos y carreras profesionales.
Porque crecer profesionalmente también puede significar aprender a relacionarnos de otra manera.
Y porque cuidar nuestro bienestar, nuestra energía y nuestras relaciones no debería ser algo que dejamos siempre para después.
A veces, antes de buscar la siguiente oportunidad, el siguiente contacto o el siguiente objetivo, lo que necesitamos es volver a conectar con nosotras.
Y desde ahí, conectar con las demás.
Porque una red profesional no se construye únicamente acumulando contactos.
Se construye creando relaciones.
Y las relaciones que realmente permanecen suelen tener algo en común:
nos dejaron huella.
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